28 de enero de 2016

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PERSPECTIVAS 2016

El año 2016 ha empezado con un sentimiento muy negativo en los mercados financieros. A los temores sobre China y el crudo se añaden en las últimas semanas mensajes pesimistas de distintas casas de análisis, que ven 2016 como el inicio de una nueva recesión mundial, y en línea con esta visión, vaticinan mayores caídas en los activos de riesgo.

Los analistas de DB creen que el año 2016 será un año de volatilidad, con muchos focos de riesgo abiertos, pero que no será tan negativo como parecen augurar algunos analistas e inversores.  También el FMI ha publicado sus dudas sobre una posible recesión cuando presentó una actualización de sus previsiones, augurando un crecimiento mundial claramente por encima del 3% en 2016. Inciden para ello en los factores fundamentales que hacen esperar que la economía mundial, al menos de momento, no se vaya a adentrar en una nueva recesión El primero de ellos, la situación en China. Consideran que el cambio en el modelo de crecimiento económico en este país y la apertura de los mercados financieros y cambiarios que traen consigo este cambio de modelo serán positivos para el país a medio plazo. No obstante, parece que el gobierno chino tiene que mejorar considerablemente su comunicación (políticas de prueba y error como la de primeros de enero no hacen más que incrementar la desconfianza sobre la evolución del país). Han de mejorar también la comunicación sobre su política cambiaria. La introducción de un nuevo objetivo de estabilidad del yuan, no frente una sola divisa (el dólar) sino frente a una cesta (dólar, euro, yen, HKD, libra, Aussie, NZD, SGD, franco suizo, MYR, rublo y THB), parece más razonable para la estabilidad del país. Y dentro de la misma, una devaluación del yuan respecto al dólar (hasta llegar según las previsiones de nuestros analistas hasta los 7 yuanes/dólar a cierre del año), no debe tomarse como un intento de generar una guerra de divisas sino como la consecuencia natural de la necesaria estabilidad del yuan respecto a esta nueva cesta (el yuan se ha fortalecido considerablemente respecto a la mayoría de las divisas asiáticas de la cesta, de ahí la necesaria debilidad del yuan respecto al dólar para equilibrar la cesta).

En el capítulo económico, China ha reportado ya mejores cifras del sector exterior, hay señales positivas del sector de autos y el último dato de PIB del cuarto trimestre de 2015, pese a los miedos, ha conseguido mantenerse claramente por encima del objetivo del 6,5% anual. Todo ello debería servir para alejar los miedos a una recesión en China.

Otro factor relevante es la salud de la economía americana. Según las estimaciones de DB, EEUU crecerá este año 2016 un 1,8% anual, esto es, por debajo de 2015, pero claramente lejos de una recesión. Todo ello gracias a la fortaleza del consumo privado, que debería compensar los problemas de la industria (penalizada por la fortaleza del dólar) y el sector energía (bajos precios del crudo). La debilidad del crudo, que tanto pesa sobre el sector energía, supone un factor positivo para los consumidores, si bien la incertidumbre ligada a la Fed y la inestabilidad financiera está provocando que parte de estos mayores ingresos se orienten al ahorro más que al consumo. De ahí el más bajo crecimiento previsto para 2016.

También la economía europea está mostrando cifras positivas. La nueva caída en el precio del crudo supone un impulso positivo (ha caído más de 20 dólares respecto a noviembre). También lo será la política fiscal más laxa permitida por Bruselas y la expansión del BCE. Todo ello permitirá un crecimiento durante el primer semestre más elevado (1,7% anual). No obstante, al igual que en EEUU, la segunda parte del año podría ser más débil (en torno al 1,4% anual), debido al menor impulso de los factores cíclicos que hasta ahora han ayudado a Europa (recuperación del crudo, menor debilidad del euro), a la vez que irán aumentando las incertidumbres políticas (dudas sobre los países periféricos además del posible referéndum sobre la pertenencia a la UE del Reino Unido, los problemas sociales derivados de la integración de los refugiados).

De hecho, a medida que avanza el año la economía mundial irá previsiblemente reduciendo su crecimiento. No obstante, no se espera el inicio de una nueva recesión mundial (probablemente suave) hasta finales de 2017/18, y sólo tras más de dos años de ciclo alcista de la Fed. En Europa, el BCE previsiblemente mantendrá su política de expansión monetaria hasta bien entrado 2018. No parece una situación tan negativa como para justificar las caídas bursátiles de las últimas semanas.

¿Qué tiene que pasar para que se estabilicen los mercados?

Además de China, el principal factor de inestabilidad actual es el precio del crudo y del resto de las materias primas. La negativa de la OPEP a recortar la producción y las diferencias políticas entre Arabia e Irán, justo cuando este último consigue el levantamiento de las sanciones y volver a producir a plena capacidad, han llevado a los precios por debajo de los 30 dólares/barril. A corto plazo, sólo un recorte de la producción puede elevar los precios. Para que se produzca una recuperación de los precios, en ausencia de un recorte de producción, tiene que producirse el equilibrio entre oferta y demanda. Según los analistas de DB, dicho equilibrio no se conseguirá hasta finales de año, con unos precios previstos en diciembre de 2015 cercanos a los 45-50 dólares/barril.

En este entorno de volatilidad, los inversores vuelven a mirar a los bancos centrales. En el caso de la Fed, la ausencia de presiones inflacionistas puede llevar a dilatar las subidas de tipos programadas en el tiempo, si bien se da por seguro que habrá nuevas subidas en este primer semestre. Mientras, el BCE ha dicho ya que está dispuesto a tomar más medidas de estímulo en el mes de marzo.

Estrategia de inversión 2016

Los analistas de DB han revaluado sus previsiones para este año para tener en cuenta las caídas de las últimas semanas. Estas son las principales conclusiones:

  • 1. Creen que existe un pesimismo exagerado en lo que se refiere a los fundamentales económicos, con una previsión de crecimiento mundial para este año 2016 ligeramente por encima de 2015 (3,2% vs. 3,1%). Esto debería dar margen para un rebote en los mercados.
  • 2. En EEUU, apuestan por unos niveles de S&P en 2.200 puntos a cierre de año, bajo un escenario de beneficios cero del sector energía y un precio del crudo medio de 35$/b en el año. Creen que el pánico actual en los mercados es consecuencia de los temores a tres sectores (energía, recursos básicos e industria), que se han contagiado al resto. Por tanto, apuestan porque el próximo movimiento superior a la banda del +/- 5% será al alza en EEUU, y que la Fed reducirá su calendario de subidas, lo que mantendrá el tipo a 10 años en EEUU por debajo del 3% (ayer de hecho estaba por debajo del 2%), lo que soporta a las bolsas. Como sectores favoritos en EEUU: tecnología, utilities, farmacia, y los grandes bancos, en una clara apuesta por la recuperación doméstica.
  • 3. En Europa, creen que las bolsas están baratas, con unos niveles de infravaloración del 5% si tenemos en cuenta los datos económicos y el coste de capital. Sitúan su previsión para el Stoxx 600 en 380 puntos a cierre de año, lo que supone más de un 15% por encima de los niveles actuales.
  • 4. En Europa, Bancos, farmacia y tecnología serían los sectores favoritos, pues puntúan mejor en los cuatro factores que consideran claves para la evolución de las bolsas europeas este año: i) subida de las rentabilidades de la deuda, desde los mínimos actuales, ii) fortaleza del dólar frente al euro, iii) debilidad de los mercados emergentes, y iv) fortaleza de la economía doméstica. Los bancos serían hoy el sector que mejor se vería apoyado por la recuperación europea, sobre todo por la recuperación del crédito, y que menos exposición tiene  a países emergentes.

En resumen, es momento de no perder los nervios y de evitar dejarse llevar por mensajes catastrofistas. Aunque la volatilidad va a persistir, y por tanto puede que no hayamos visto el suelo, los factores fundamentales (tanto a nivel económico como empresarial), apuntan a una recuperación de las bolsas en las próximas semanas. No obstante, será un año de volatilidad por lo que más que nunca los inversores han de diversificar sus inversiones y ajustar sus carteras a su perfil de riesgo. Actualmente, para un inversor con un perfil de riesgo moderado, que admite una exposición intermedia al riesgo, y que espera por tanto una rentabilidad bruta a largo plazo ligeramente por encima de los bonos a largo plazo, la exposición máxima a renta variable recomendada actualmente por los analistas de DB sería del 45%.

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