04/11/2023

Precisión quirúrgica: ¿hasta dónde se puede contener el crecimiento para frenar la inflación?

Los grandes bancos centrales están utilizando toda la artillería para enfriar con fuerza la escalada de los precios. Y se esperan más subidas de los tipos este año.

Rosa Duce, Chief Investment Officer en España fue clara en TVE1 . Según ella, la Reserva Federal estadounidense acaba de encadenar en noviembre2  la sexta elevación de los tipos de interés de este año para “intentar frenar el crecimiento y contener la inflación”, algo que, afirma la experta, era lo esperado y probablemente ocurrirá de nuevo “aunque a lo mejor no en tanta magnitud”.

Los tipos han despegado meteóricamente del 0% al 4% desde mediados de marzo en Estados Unidos. Sin embargo, en línea con lo que apunta la experta, parece que las subidas se están desacelerando. Según las previsiones de la Fed en septiembre3, las tasas no ascenderían más de 40 puntos básicos en los próximos dos meses y otros cincuenta puntos más en 2023.

El gran objetivo del banco central americano es reducir la escalada de los precios a un saludable 2% durante los próximos años, una meta ambiciosa si tenemos en cuenta que crecieron en septiembre cuatro veces más rápido. Dicho esto, desde junio sí que se observa una lenta tendencia descendente, porque han pasado de galopar al 9,1% a trotar al 8,2%4. Poco a poco, parece que las aguas vuelven a su cauce.

El Banco Central Europeo está igual de preocupado que la Fed por el ascenso de los precios y comparte su necesidad de enfriar de raíz la escalada. Según las previsiones del BCE5, la inflación rondaría el 8% en 2022 y se mantendría en un notable 5,5% en 2023. Por eso, Rosa Duce adelanta que “probablemente veamos otra subida de tipos [en la Eurozona] en diciembre de entre 50 y 75 puntos básicos que dependerá, sobre todo, de las cifras de inflación de noviembre”.

Por eso y porque el BCE ha disparado los tipos del 0% al 2%6 desde finales de julio… y su éxito ha sido muy limitado. De hecho, los precios se han anotado unas subidas cada vez mayores que, desde julio hasta octubre, podrían haber pasado del 8,9% al 10,7% según Eurostat7. Dicho de otra forma, mientras los precios crecen mucho pero cada vez menos en Estados Unidos, en la Eurozona crecen muchísimo y no han dejado de acelerarse.

A uno y otro lado del Atlántico, los grandes bancos centrales están utilizando los tipos de interés para encarecer la financiación de hogares y empresas. Asumen que, si cuesta más endeudarse, lo lógico es que se enfríen las ganas de invertir y consumir y que la economía crezca cada vez menos y arrastre a los precios en una espiral descendente. Esto es lo que suele ocurrir muy especialmente en circunstancias como las que atravesamos, cuando el aumento de los tipos que se esperaba hace un año para 2022 se ha visto ampliamente desbordado por un galope rapidísimo y de gran magnitud que casi nadie preveía.

Ahora, las preguntas que quedan en el horizonte no son pocas. ¿Hasta qué punto deben llevar los bancos centrales su lucha contra la escalada de los precios? ¿Deben arriesgarse, como parece que puede ocurrir, a que la economía entre en recesión? ¿Qué sucederá si, como acaba de plantear la presidenta del BCE, Christine Lagarde, una recesión ligera quizá no sea suficiente para contener la inflación?

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