24 de mayo de 2019

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El auge del populismo frente a la construcción de una Europa fuerte: ¿Qué nos jugamos en las próximas elecciones europeas?

Entre el 23 y el 26 de mayo no solo se celebran las elecciones transnacionales más importantes a nivel mundial, es el momento para que los ciudadanos de la Unión Europea elijan a los representantes que tomarán las decisiones fundamentales que marcarán su futuro. Las Elecciones al Parlamento Europeo tienen un impacto mucho mayor del que piensan los ciudadanos, lo cual se refleja en los bajos índices de participación en muchos países. Materias tan importantes como empleo, comercio, migración, cambio climático, seguridad o política empresarial, se discuten en Europa. El Parlamento actúa como colegislador, junto al Consejo, y adopta y modifica propuestas legislativas. También decide acerca del presupuesto de la UE, supervisa la actividad de la Comisión y de otros organismos de la UE, a la vez que coopera con los parlamentos de los Estados miembros.

Estas facultades son incluso más importantes en el delicado momento en que se encuentra la UE en la actualidad, con problemas por resolver, tanto internos como externos, e importantes retos futuros. Todo esto está en manos de los 751 eurodiputados que se eligen estos días, que podrían reducirse a 705 si el Reino Unido, que participa finalmente en las elecciones, decide no mandar a sus cargos electos ante su potencial futura salida de la Unión Europea.

Europa en una encrucijada

El Brexit es una de las principales preocupaciones presentes, quizá la más urgente, pero no la única. Supone un problema político, en cuanto es el primer país miembro que ha solicitado su salida. Las medidas tomadas por Unión Europea y el acuerdo ofrecido al Reino Unido, busca que esta salida no se extienda a demás países. Pero también es un obstáculo económico, porque aumenta los efectos negativos a nivel global cuando se incrementan los síntomas de desaceleración económica y el riesgo de guerra comercial. Tras la tregua de las últimas semanas, después de prorrogar la fecha de salida, el mes de junio será fundamental para intentar llegar a un acuerdo. A día de hoy, no se puede descartar ninguna posibilidad, incluyendo la dimisión de May y la convocatoria de elecciones anticipadas.

Los problemas internos de la UE no solo están en Gran Bretaña. Durante los difíciles años de la crisis no han sido pocos los partidos políticos que han señalado a la Unión Europea como culpable de buena parte de sus problemas. Dichos movimientos han propuesto la vuelta a la soberanía nacional en muchas áreas. Este germen ha crecido con fuerza en países como Hungría y Polonia donde sus líderes actuales tratan de presentar las políticas europeas como ataques a su identidad nacional, poniendo especial énfasis en el problema migratorio. Esta “epidemia” de nacionalismo y sentimiento antieuropeo se extiende a otros países, siendo el caso más preocupante el de Italia, por su peso económico y por encontrarse en situación de recesión. En este contexto, todas las instituciones de la Unión Europea, incluido el Parlamento, deben esforzarse para que los europeos entiendan que, aunque la apertura de economía, fronteras y sociedades conlleva una mayor incertidumbre y cierta pérdida de capacidad de control por parte de los Estados, en contrapartida, supone beneficiarse de las ventajas y los nuevos horizontes que ha abierto el mundo global. Aunque, según una encuesta del propio Parlamento Europeo, el 56% de los ciudadanos de la UE cree que las cosas no van bien, curiosamente, y en contradicción con lo anterior, el 68% piensa que su país se ha beneficiado de la pertenencia a la Unión Europea.

Solo en Italia, muy relacionado con su actual situación económica, son más los que piensan que a su país le ha perjudicado. Este descontento puede plasmarse en el país transalpino con un  crecimiento de “La Liga”, el partido de Matteo Salvini, y otras opciones similares en otros países de Europa, que no solo amenacen la mayoría actual de centro-derecha dentro del Parlamento Europeo, sino que, según los cálculos más optimistas, puedan convertirse en la segunda opción más votada (si se integraran todos los partidos con ideas similares) haciendo más difícil la toma de decisiones y obligando a realizar más pactos entre los grupos de centro-derecha y centro-izquierda.

Por último, esta próxima legislatura será fundamental para decidir la posición de Bruselas sobre nuevas incorporaciones de países, especialmente de naciones balcánicas. Solo dos países provenientes de la desintegración de Yugoslavia -Eslovenia y Croacia-forman parte de la UE. Serbia, Bosnia Herzegovina, Macedonia del Norte y Montenegro, a los que hay que unir Albania, esperan turno. El actual presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, aseguró cuando accedió al cargo que, durante su mandato, que finaliza este año, no se produciría ninguna nueva incorporación. Pero ahora urge tomar decisiones en cuanto que otras potencias, como Rusia e incluso China, están tomando posiciones en estos países. Lo que parece más claro es que se cerrará la puerta de entrada a Turquía. La incorporación del país otomano, que pidió el ingreso en la UE en 1987, nunca fue vista con muy buenos ojos por muchos países, y actualmente su relación con la UE se ha deteriorado tras la represión del golpe de estado de 2016.

El problema del auge populista y la construcción de Europa

En este complicado contexto actual, el resultado de las elecciones puede afectar a los mercados en el corto y largo plazo. Si los partidos nacionalistas o populistas consiguen un buen resultado, ampliando su presencia en la Eurocámara, las primas de riesgo de los países periféricos (entre los que se encuentra España) podrían ampliarse. Por el contrario, si su resultado fuera inferior a lo esperado y las posibilidades de bloqueo menores, se podría continuar impulsando los proyectos de integración que defiende el eje franco-alemán, especialmente a la hora de profundizar en una mayor integración fiscal y bancaria para tener un euro más estable.

Para lograrlo, es primordial avanzar en políticas de convergencia, más cuando la crisis ha malogrado parte de los avances conseguidos durante décadas. Este nuevo esfuerzo debe llegar no sólo a los países y regiones a través de inversiones en infraestructuras, sino también a los ciudadanos y a los hogares. Los europeos deben percibir que es la Unión quien está detrás de ayudas para la educación, el empleo o la familia, entre otras muchas.

Avanzar hacia una opción más integradora o, por el contrario, más federalista, dependerá en buena parte de los resultados de estas elecciones. Como señaló el presidente de la Comisión Europea en su último discurso sobre el Estado de la Unión: “Somos todos, sin excepción, responsables de la Europa que tenemos. Y todos, también sin excepción, seremos responsables de la futura Europa”.

Disclaimer:
La información suministrada en este documento está basada en criterios objetivos e información fiable, pero no constituye oferta, ni solicitud para comprar o vender productos financieros, quedando la opinión expresada en la fecha de emisión del análisis, sujeta a cambios experimentados por los mercados. Deutsche Bank no se responsabiliza de la toma de decisiones que se fundamenten en esta información.
Fuentes: European Parliament elections. CIO Insights Note. 21/05/2019; Portal web del Parlamento Europeo. Libro blanco sobre el futuro de Europa. Reflexiones y escenarios para la Europa de los Veintisiete en 2025. Comisión Europea; Estado de la Unión 2018: La hora de la soberanía europea. Discurso sobre el estado de la Unión 2018. Jean-Claude Juncker; y elaboración propia.
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