16/03/2026

Nueva semana de caídas

El conflicto en Oriente Medio, y sobre todo, el cierre del estrecho de Ormuz, sigue dominando los mercados. El petróleo sube un 11% en la semana, y vuelve a los 104 dólares (Brent). Las caídas en las bolsas son, sin embargo, bastante limitadas (S&P: -1,56% en la semana, Stoxx 600: -0,5%), y son los precios de los bonos los que más sienten el impacto de los miedos inflacionistas. La rentabilidad del Treasury a 10 años sube al 4,26% (+12 pb. en la semana), y la del Bund alemán al mismo plazo, esta ya al borde del 3% (+13 pb.). Es el reflejo del miedo a la estanflación (bajo crecimiento económico, alta inflación), con unos mercados de opciones que descuentan subidas de entre 25-50 pb. para el BCE de aquí a final de año, y que prácticamente han borrado las expectativas de que la Fed baje los tipos en 2026.

Mientras, los datos económicos siguen pasando inadvertidos. Esta semana en EEUU hemos visto una de cal y otra de arena. En el crecimiento, el coste del cierre de gobierno de octubre/noviembre ha sido mayor de lo esperado, con un crecimiento del PIB de tan sólo el 0,5% trimestral anualizado (vs la estimación inicial del +1,8%). Mientras, los datos de IPC y del deflactor del consumo privado PCE de febrero fueron menores de lo esperado.

Empezamos una nueva semana de conflicto y con todos los bancos centrales principales con reuniones. En todos ellos es probable que la cautela y el esperar y ver sea el mensaje principal. En el caso de la Fed (miércoles), toca revisión de previsiones, y con ello, del diagrama de puntos. Veremos si las dos rebajas de tipos que indicaba el diagrama de puntos de diciembre se mantienen. El miércoles también tenemos el Banco de Canadá, y el jueves será el turno del Banco de Japón, del BCE, del Banco de Inglaterra, del Banco de Suiza y del Riskbank sueco, todos ellos sin cambios previstos en los tipos de interés. De hecho, sólo en el caso del RBA australiano se espera que el martes haya una subida de tipos.

Nuestros analistas han actualizado sus escenarios. En el escenario base, la hipótesis sería que el estrecho de Ormuz se mantiene cerrado durante todo el mes de marzo, y por lo tanto, todo podría volver a la normalidad a finales de abril (toda la producción del Golfo en funcionamiento). Esto supondría un impacto muy limitado en el crecimiento de EEUU, aunque sí un ligero impacto en la inflación, que llevaría a cierto retraso en las rebajas de tipos por parte de la Fed, pero en cualquier caso habría dos rebajas de tipos a marzo de 2027. En el caso de la zona euro, con una dependencia energética mucho mayor (EEUU es autosuficiente, y de hecho, exporta petróleo y gas al resto del mundo), el efecto sería de una o dos décimas en inflación (al alza) y el crecimiento (a la baja). Esto permitiría al BCE mantener los tipos estables en el 2%. Pero el escenario de riesgo, con precios del petróleo por encima de los 100 $ más allá de abril, no es en estos momentos descartable.

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