18 de marzo de 2015

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El euro y el dólar: enemigos íntimos

El dólar anda disparado frente al euro (está en su máximo en doce años), impulsado por el sólido crecimiento económico estadounidense y por las especulaciones en torno a la Reserva Federal de EEUU, que parece estar  preparando una subida de las tasas de interés para mediados de año, la primera desde 2006.

Por otro lado, la puesta en marcha del plan de compra de deuda del Banco Central Europeo no hace sino acentuar la bajada del euro, ya que cuantos más euros hay en el mercado, más se diluye su valor. Dado que el BCE ha anunciado que mantendrá su actual política hasta septiembre de 2016, es probable que el euro siga depreciándose frente al dólar.
En un año el euro ha cedido un 24% frente al dólar y en estos momentos muchos comienzan a hablar de la paridad entre ambas monedas antes de fin de año, es decir, que un euro valga lo mismo que un dólar. Deutsche Bank prevé que continúe bajando hasta los 0,85 dólares en 2017. Tenemos que remontarnos al año 2000 para encontrar niveles similares (0,82 dólares).

¿A quién beneficia esta situación? Para las empresas exportadoras la bajada del euro frente al dólar es un signo positivo y los inversores particulares pueden encontrar fórmulas para aprovechar esta situación, algo que explicaremos en un otro artículo la próxima semana. Por su parte, EEUU vive con preocupación esta situación, ya que puede incidir de forma negativa en su entramado empresarial, que pierde competitividad. Así pues, cabe la posibilidad de que la Fed se mueva con cautela a la hora de subir tipos. Lo sabremos en breve.

Nuestra Economista Jefe, Rosa Duce, analiza en profundidad la eventual paridad entre euro y dólar:

En la última semana hemos visto cómo la tendencia bajista del euro frente a la mayor parte de sus socios comerciales se ha acentuado considerablemente. En el caso del dólar, la cotización actual se mantiene muy cerca de los 1,05 dólares, lo que sitúa la misma en mínimos de 12 años, y muy lejos de los niveles de 1,35-1,36 euros de hace tan sólo un año.

Según los analistas de DB, la divisa europea cerrará el año 2015 en la paridad 1:1 frente al dólar, se situará a mediados de 2016 en niveles de 0,90 dólares, y caerá aun más en 2017, hasta 0,85 dólares. La razón fundamental de esta previsión radica, por un lado, en las expectativas de subidas de tipos por parte de la Fed (que empezará a subir tipos en verano), y por otro, por los efectos que la política de compra de deuda del BCE puede provocar sobre los flujos de salida de capital desde Europa hacia el resto del mundo en los próximos meses meses/años. Un proceso al que ya estamos asistiendo desde el segundo semestre de 2014 (sólo en el cuarto trimestre, las salidas netas de capital se situaron en 135.000 mn.€), principalmente hacia EEUU, el Reino Unido, o Canadá.

¿Por qué sale dinero de Europa?

Desde 2011 se ha acumulado un elevado volumen de ahorro, el mayor desde que se inició la Eurozona, reflejo del intenso proceso de ajuste que todos los sectores (y especialmente, empresas y familias) están haciendo para poder reducir los altos niveles de endeudamiento. Esto ha llevado a acumular un superávit por cuenta corriente de 234.000 mn.€ a finales de 2014 (cerca de un 3% del PIB europeo), superávit que además se verá previsiblemente incrementado por la rebaja del coste energético (la Eurozona se gastó de 340.000 mn.€ en importaciones de crudo en 2013). Esto podría llevar el superávit acumulado en 2015 a los 300.000 mn.€, una cifra record.

Y no parece que sea una situación puntual. El envejecimiento de la población europea, los altos niveles de desempleo en algunos países (como España), el alto porcentaje de ahorro empresarial que no se dedica a invertir sino a reducir deuda, la baja probabilidad de que veamos de nuevo fuertes políticas fiscales expansivas, y, sobre todo, el bajo crecimiento del crédito (ante la necesidad de reducir los altos niveles de endeudamiento en todos los sectores) nos lleva a pensar que esta acumulación del ahorro va a persistir en los próximos años.

La política de compras de deuda del BCE llegan, por tanto, en un momento en el que: i) el volumen de emisiones de deuda en Europa está en niveles muy bajos (Alemania tendrá emisiones de deuda neta cero en 2015), y ii) existe un fuerte superávit de capital en Europa. La consecuencia del primer factor es que las rentabilidades de los activos de deuda europeos van a seguir bajando (la curva de tipos alemana ya está en negativo en todo el tramo 1-8 años), hasta niveles prácticamente de cero. Esto reduce el atractivo de invertir en bonos europeos. Mientras, en el lado contrario, la Fed puede que empiece a subir tipos en verano (que es el escenario base de nuestros analistas), iniciando así un nuevo ciclo de subidas de tipos (hasta alcanzar niveles cercanos al 3% en 2017), lo que debería llevar a subida en las rentabilidades de los activos de deuda americanos. Lo mismo ocurrirá con otros países, como  R.Unido o Canadá.

El resultado, la mayor parte del ahorro acumulado en Europa se invertiría mayoritariamente fuera (es difícil que las entradas de dinero en renta variable europea previstas interrumpan este proceso), y Europa, que hoy es un deudor neto internacional, se convertiría progresivamente con este proceso en un acreedor neto mundial, alineándose así con países como Noruega, Japón, Suecia o Suiza en los próximos años.

Esto tendrá consecuencias sobre los activos europeos: mayor caída del euro (hasta mínimos de 0,85 dólares en 2017 según las previsiones de los analistas de DB) y rentabilidades cercanas a cero en Europa durante mucho tiempo.

La información suministrada en este documento está basada en criterios objetivos e información fiable, quedando la opinión expresada en la fecha de emisión del análisis, sujeta a cambios experimentados por los mercados. Deutsche Bank no se responsabiliza de la toma de decisiones que se fundamenten en esta información". Fuentes: Bloomberg y elaboración propia.  © Queda prohibida la reproducción, duplicación, redistribución y/o comercialización, total o parcial, de los contenidos de este sitio, ni aún citando las fuentes, salvo con consentimiento previo por escrito de Deutsche Bank S.A.E. Copyright © 2015 Deutsche Bank Sociedad Anónima Española.  All rights reserved. Deutsche Bank, S.A.E.-RM Madrid,T.28100, L. 0,F.1, S.8, hoja M506294, inscripción 2, -CIF . A-08000614

 

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