21 de noviembre de 2014

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¿Adiós depósito, hola fondo?

El depósito ya no es lo que era. En su día lo contratamos porque valoramos su seguridad (nuestro capital está garantizado), incluso aunque la rentabilidad no fuese tan atractiva. Pero si hablamos de rentabilidad, todo tiene un límite. De más de un 5% a rozar el cero de la mano del Euribor. El índice manda y mucho. Si somos titulares de un depósito, a estas alturas estaremos evaluando la mejor opción para nuestro dinero. ¿Renovar? No, gracias, pero ¿a dónde llevarlo? Un fondo es una buena respuesta.

Un fondo es un producto financiero en el que muchas personas se unen para invertir en una serie de activos gestionados de forma profesional, que pueden ser acciones, títulos de renta fija, derivados… e incluso otros fondos. Cada fondo tiene su propia política de inversión y el equipo gestor buscará en la mayoría de los casos batir un índice de referencia, ya sea el Euribor, un índice de renta fija o cualquier otro, y se compara con otros fondos con similares objetivos.

Una buena opción sería traspasar nuestro dinero a uno o varios fondos conservadores y revisar al cabo de unos meses su comportamiento. Por supuesto, hay fondos que invierten en renta variable o que combinan renta fija y renta variable, y es cierto que su rentabilidad puede ser muy superior a la de un fondo que solo invierte en renta fija, pero entonces debemos estar dispuestos a asumir más riesgos. Nuestra inversión podría fluctuar, al alza o a la baja, en función de la evolución de los mercados y de las empresas en las que invierta el fondo.

Moviendo nuestra inversión a un fondo ganaremos en disponibilidad: no tendremos que esperar a que pase un periodo determinado, como en el caso del depósito. En dos o tres días podemos cancelarlo y disponer de nuestro capital. Otra cosa es el plazo recomendado para mantener cada fondo, algo que depende de la política de inversión del fondo y se suele situar en el medio o largo plazo.

También ganaremos en diversificación: un fondo puede invertir en más de 50 activos a la vez, de diferentes países, sectores… Y todos sabemos que la diversificación es una regla de oro en inversión. Por último, no olvidemos que su fiscalidad es mejor que la de un depósito, puesto que podremos movernos de un fondo a otro sin tributar en cada cambio, retrasando el impacto fiscal al reembolso final.

Una vez convencidos, se trata de elegir el mejor fondo para invertir: busque los profesionales más cualificados y que le ofrezcan la mayor variedad y calidad de fondos con asesoramiento. Tenga en cuenta que muchas entidades solo ofrecen fondos de su propia gestora, sean o no los mejores, o una pequeña selección de fondos de terceros. Algunas reservan el acceso a otros fondos a sus clientes de banca privada y otras carecen de la capacidad para ofrecer fondos de terceros, y mucho menos con el asesoramiento adecuado.

 

 

La información contenida en este documento no debe considerarse como asesoramiento de inversión y sólo describe las características de un producto. Las decisiones de inversión se deben basar en el folleto completo o simplificado de venta. El folleto de venta contiene información detallada de los posibles riesgos. Antes de realizar una inversión consulte con su gestor.

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