19 de octubre de 2017

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Las ventajas fiscales de los fondos de inversión

El Euribor a 12 meses, el principal referencial para las hipotecas a tipo variable, ha cerrado el mes de septiembre en el -0,168%. Otro mínimo histórico. Una bajada que verán reflejada todos aquellos que tengan hipoteca y que revisen la misma con el Euribor en los próximos meses. La otra cara de la moneda es el ahorro tradicional, ya que se traduce en cuentas remuneradas y depósitos con escasa remuneración.

Pero la inversión y el ahorro son mucho más que estos productos. Las posibilidades son múltiples y muy variadas y, en concreto en los fondos de inversión, podemos encontrar muchas alternativas rentables asociadas a los diferentes niveles de riesgo que deseemos asumir. Los fondos reúnen una serie adicional de puntos a su favor, como una elevada diversificación de su patrimonio, una gestión y un control de riesgo expertos, una supervisión estricta, una alta transparencia en la composición de la cartera y los cambios realizados. Pero a esto se le añaden, además, unas ventajas fiscales asociadas a cómo acumulan sus ganancias, lo cual los hace mucho más interesantes.

Las ventajas del diferimiento fiscal

A priori, el fondo de inversión tiene la misma fiscalidad que otros productos de ahorro, como los depósitos. Sus tipos impositivos son los mismos: 19% para los primeros 6.000 € de ganancias patrimoniales; 21% por los siguientes 44.000 € y un 23% para las ganancias que superen los 50.000 €. Sin embargo, la forma en la que se paga por estos rendimientos no lo es.

La ganancia de un fondo de inversión no tributa hasta que no se realice su venta final. Esto es el denominado diferimiento fiscal, que permite, en igualdad de condiciones, que el beneficio neto después de pasar por Hacienda sea mayor en un Fondo de Inversión que en un depósito. Un diferimiento fiscal que se beneficia además de otra clara ventaja: no tributar en el traspaso de un fondo a otro. Gracias a esto, podemos mejorar aún más nuestra estrategia de inversión. Por ejemplo, si tenemos unas ganancias acumuladas importantes, pero no queremos vender nuestro fondo en su totalidad o en parte para no pagar impuestos en un determinado ejercicio, podemos traspasarlo a otros fondos de categorías más seguras (como monetarios o incluso garantizados), para consolidar nuestras ganancias arriesgando mucho menos nuestra inversión y haciéndola líquida (vendiendo), cuando fiscalmente queramos.

El traspaso es una norma común de la mayoría de los fondos de inversión (con excepción de los Fondos Cotizados o ETF, que su funcionamiento práctico actual es análogo a las acciones) y que nos permite, especialmente a largo plazo y combinado con el diferimiento fiscal, tener ventajas que se pueden traducir en importantes ganancias; más cuando nos movemos en un entorno como el actual, marcado por bajos tipos de interés. De dicha ventaja fiscal pueden disfrutar todas las personas físicas residentes en España, mientras que, según la normativa fiscal vigente, no residentes y personas jurídicas no cuentan con ella.

Lo vemos mejor en un ejemplo:
Conseguir el mismo rendimiento a 10 años  

Para simplificar, estimamos que depósito y fondo nos dan un rendimiento anual del 3%. La diferencia está en el tratamiento fiscal de las ganancias. En el año 1, a los 450 € brutos del depósito hay que descontar un 19% de tributación. Por esto, si reinvertimos esa cantidad en el año 2, lo haremos por un total de 364,50 € netos. En el fondo de inversión no capitalizamos las ganancias netas, lo hacemos por las brutas. Estas se acumulan y no se pagan hasta que se realice el reembolso del fondo, en nuestro ejemplo, en el año 10.

El resultado en estos diez años son 108,04 € más, si se ha optado por un fondo en lugar de por un depósito. Una ventaja más que considerable, que viene de la mano del diferimiento fiscal, a la que hay que añadir otra: poder traspasar entre fondos sin tener que tributar por ello. 

Imaginemos que, además, hayamos adaptado nuestra cartera a las circunstancias del mercado traspasando fondos de diferentes perfiles de riesgo. De esta manera, tenemos la posibilidad tanto de solventar momentos difíciles, cuando el mercado está bajista, como de participar de forma decidida cuando nos hallemos en fases alcistas. Esto nos hubiera permitido sacar probablemente una rentabilidad anualizada por encima del 3%, que asumimos en el ejemplo anterior. No olvidemos que los tiempos en los que los depósitos pagaban el 3% anual pasaron hace ya mucho. Hoy en día, los intereses se sitúan cerca del 0%, incluso en imposiciones a largo plazo.

Aunque cuentas y depósitos tengan los mismos tipos impositivos que los fondos de inversión, gracias al diferimiento fiscal, podemos ganar más si gestionamos nuestra cartera de una manera más flexible.

Disclaimer: La información contenida en este documento no debe considerarse como asesoramiento de inversión y sólo describe las características de productos. Las decisiones de inversión se deben basar en el folleto completo o simplificado de venta. El folleto de venta contiene información detallada de los posibles riesgos. Antes de realizar una inversión consulte con su gestor.
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