20 de julio de 2018

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Autónomos: cómo llegar preparados a la jubilación

Nunca es pronto para empezar a pensar en la jubilación, sobre todo para los autónomos. La pensión media que recibe este colectivo es un 40% inferior a la de los trabajadores asalariados. Una buena planificación, el conocimiento de la normativa y la eventual inversión en instrumentos complementarios de ahorro, pueden reducir esta brecha y permitir que también los profesionales por cuenta propia gocen de una buena prestación.

Pensión autónomos vs asalariados

A 1 de junio de 2018, la prestación media mensual cobrada por los autónomos en concepto de pensión de jubilación ascendía a 723,30 euros, según el Ministerio de Empleo, una cifra que está muy lejos de la cuantía media percibida por los asalariados, 1.227,49 euros.

La razón de esta brecha es sencilla: las contribuciones que los autónomos hacen a las arcas públicas suelen ser inferiores, ya que estos profesionales pueden elegir libremente la base de cotización -es decir la remuneración mensual bruta sobre la cual se calculan las cuotas a pagar a la Seguridad Social- independiente de sus ingresos reales. Los asalariados, por su parte, pagan entre ellos y la empresa una cuota fijada en función de su sueldo.

En el primer trimestre de 2018, había casi dos millones de trabajadores autónomos personas físicas inscritos en los diferentes regímenes por cuenta propia de la Seguridad Social en España, y más de un 85% de ellos cotizaba por la base mínima, establecida para el segundo semestre de este año en 932,87 euros al mes. Esto se traduce en tener más liquidez a día de hoy, pero genera menos derechos de cara al futuro y reduce el importe final de la pensión pública.

Cómo cobrar el 100% de la prestación

La reforma de las pensiones que entró en vigor en 2013, que aumenta de manera progresiva la edad de jubilación y cambia las reglas para calcular la prestación final, afecta tanto a los trabajadores por cuenta propia como a los asalariados. Para saber cuál será el importe final que recibirá cada trabajador hay que tener en cuenta tanto la edad de jubilación como las bases de cotización y los años trabajados.

La edad legal para jubilarse en 2018 es de 65 años y seis meses, pero irá aumentando paulatinamente hasta los 67 años en 2027, salvo para los profesionales que hayan cotizado durante al menos 38 años y 6 meses (36 años y 6 meses en 2018), quienes podrán dejar de trabajar con 65.

Además de la edad y los años trabajados, hay que considerar la base reguladora, es decir la media de las bases de cotización de los últimos años. Si antes de la reforma solo computaban los últimos 15 años cotizados, a partir de 2013 se ha empezado a ampliar el periodo a tener en cuenta y para 2022 el importe de la prestación se calculará sobre los últimos 25 años. Así que es recomendable que el autónomo cotice ininterrumpidamente desde los 30 años y vaya subiendo su base a partir de los 42 para acceder a una mejor prestación.

El cálculo sin embargo no acaba aquí: el importe recibido en concepto de jubilación será un porcentaje de la base reguladora del trabajador. Para acceder a la pensión contributiva hacen falta por lo menos 15 años cotizados, lo que da derecho a cobrar el 50% de la base reguladora; cada año adicional equivale a un porcentaje más alto de dicha base. Para percibir el 100% de la misma hay que haber cotizado, al menos, durante 35 años y medio en 2018. También en este caso se prevé un aumento gradual, hasta los 37 años en 2027.

La opción de seguir trabajando

La primera regla para el trabajador autónomo, siempre que pueda, es empezar a ahorrar desde el principio de su carrera laboral e intentar subir la cuota de cotización si sus ingresos se lo permiten. Existe, por otro lado, la posibilidad de seguir trabajando una vez jubilados, una puerta que ha abierto la nueva ley de autónomos aprobada el año pasado.

Según la normativa, los autónomos que empiecen una nueva actividad por cuenta propia pueden seguir cobrando el 100% de su pensión siempre y cuando tengan, al menos, un empleado a cargo. Si el profesional no cuenta con ningún trabajador contratado, recibirá un 50% de las mensualidades que le correspondan cuando se jubile.

Consejos para planificar la jubilación

El autónomo que quiera llegar tranquilo a la edad de jubilación debe empezar a planificar su pensión casi desde el principio de su carrera, calcular cuáles serán sus necesidades futuras y qué gastos tendrá que cubrir, por ejemplo una hipoteca o los estudios de sus hijos.

Los expertos aconsejan no solo huir de la base mínima -este importe se puede subir y bajar entre los límites mínimos y máximos fijados por la ley (932,87 y 3.803,70 euros, respectivamente) hasta cuatro veces al año-, sino que sugieren complementarla con instrumentos de ahorro privado a largo plazo. Los planes de pensiones son en este caso el producto estrella, además de contemplar ventajas fiscales -permiten aplazar el pago de los impuestos al momento del cobro- y poderse rescatar a los 10 años en caso de necesidad sin penalización alguna.

Un ahorrador que invierte 100 euros mensuales desde los 30 años puede llegar a acumular cerca de 120.000 euros. Si empieza a ahorrar 100 euros a partir de los 50 años, sólo habrá podido acumular cerca de 34.000 euros, por ejemplo. Lo ideal es empezar con pequeñas aportaciones periódicas de 50 o 100 euros mensuales a principios de la vida profesional. De esta manera, si el autónomo se encuentra en una situación laboral cómoda, podrá aumentar este importe, y si está atravesando un momento complicado, podrá reducirlo.

Como regla general, tanto para los planes de pensiones como para otros instrumentos, es recomendable una inversión tanto más conservadora cuanto más se acerca la edad de jubilación. Existen incluso planes denominados ‘de ciclo de vida’ que adaptan de forma automática el riesgo de la inversión al plazo restante hasta el momento de la jubilación, lo que permite que el autónomo no tenga que estar pendiente de cambiar de plan con el paso del tiempo.

Aunque los trabajadores autónomos cobren de media una pensión por jubilación inferior a la de los asalariados, tienen la posibilidad de aumentar su importe si planifican a tiempo y de manera adecuada su futuro. Calcular con antelación los gastos a los que tendrán que enfrentarse una vez jubilados, aumentar a partir de los 40 años la base de cotización e invertir en productos de ahorro a largo plazo son algunas de las claves para entrar con tranquilidad en esta etapa de la vida.

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