15/06/2023

Renta fija: así están reaccionando los inversores ante el nuevo entorno de tipos

El crecimiento está derrapando tanto en Europa como en Estados Unidos. La respuesta de los inversores de renta fija no se ha hecho esperar.

Según el último informe CIO Viewpoint Fixed Income de Deutsche Bank, el escenario más probable es que la economía estadounidense roce la recesión este año, mientras que la eurozona, parcialmente noqueada, todavía puede esquivarla. En ambos casos, sin embargo, solo les esperaría después una recuperación superficial.

Los mercados parece que han dictado sentencia, como es habitual, por adelantado. Los precedentes históricos muestran que las recesiones y los claros enfriamientos económicos se producen poco después de que se inviertan las curvas de los bonos de deuda pública. Y estas curvas ya se han invertido como consecuencia del fuerte endurecimiento de los tipos de interés que han llevado a cabo la Reserva Federal y el Banco Central Europeo.

Los inversores ponen su dinero en los bonos a largo plazo cuando tienen buenas sensaciones sobre la inflación y el crecimiento. Eso es lo que sucede normalmente. Sin embargo, cuando las curvas se invierten, empieza a suceder lo contrario. Los inversores suelen inclinarse por los bonos a corto, porque son los que ofrecen rendimientos más elevados con una menor exposición al galope de los tipos de interés y el derrape del crecimiento que éstos suelen provocar.
Pero, aunque parezca paradójico, este escenario de mayores tipos de interés, que no es más que una “normalización” después de año de tipos en cero o incluso negativos, supone una oportunidad para los inversores pues vuelven a colocar a los bonos como una alternativa rentable, y en muchos casos, de menor riesgo, donde poner su dinero.

Como siempre, la palabra mágica es diversificación. La clave es construir una cartera con combinando distintos activos de deuda (pública, corporativa IG, bonos HY e incluso, renta variable). La idea es que cada una de las piezas del puzle juegue su papel, como cuando se usaban los bonos corporativos para compensar los riesgos y la volatilidad de la renta variable. En esto, por cierto, también han cambiado los hábitos de los inversores.

Según el último informe CIO Viewpoint Fixed Income de Deutsche Bank, son los bonos de mayor calidad (los llamados Investment Grade o IG) los que tienen ahora mismo un mayor atractivo según el informe anteriormente citado. Dado que no se espera un fuerte enfriamiento de la actividad económica, y que tampoco hay a la vista grandes vencimientos de este tipo de activos (que obligarían a las empresas a refinanciarse a tipos más altos), lo normal es que estos activos nos ofrezcan una buena rentabilidad sin grandes sobresaltos. Mientras, los bonos con más riesgo (conocidos como High Yield o HY) pueden enfrentarse a un escenario más adverso dado que al haber menos crecimiento económico, sube el riesgo de impago.

Dentro del universo Investment Grade, se observa que los diferenciales de los bonos corporativos IG en Estados Unidos y la eurozona se sitúan en torno a 180 puntos básicos. Sin embargo, no conviene olvidar que la duración media de los bonos corporativos IG en la primera potencia mundial es más larga que la de los bonos del Tesoro americano y que, por lo tanto, estas inversiones están sujetas a mayores riesgos de precio en caso de variaciones de rentabilidad. Esto hace que, en principio, parezcan más atractivos los bonos IG europeos.

Por otra parte, a ambos lados del Atlántico, los bonos corporativos de alto riesgo (HY) ofrecen mucha mayor rentabilidad que los bonos del Tesoro, con unos diferenciales que rebasan de largo los 400 puntos básicos. Pero ojo, también suponen un mayor riesgo.

Obviamente, como advierte el informe de Deutsche Bank, los vientos están cambiando para la economía mundial, algo que se aprecia claramente tanto en las previsiones de crecimiento de este año como en la reacción de los inversores en la eurozona y Estados Unidos. La imponente escalada de los tipos de interés de la Reserva Federal y el BCE, que ha invertido las curvas de los bonos de deuda pública, lleva meses trasladándose a la economía real y, con ello, animando la amenaza de recesión sobre todo en Estados Unidos. La lucha contra la inflación tiene consecuencias y los inversores en renta fija quieren estar preparados. Porque está claro que donde hay riesgos hay también oportunidades, y después de más de 12 años de tipos en cero, dichas oportunidades emergen fundamentalmente de la renta fija.

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