18 de septiembre de 2015

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¿Qué está pasando en la bolsa china?

Las últimas semanas han puesto de manifiesto la gran importancia que la economía china ha adquirido en las últimas dos décadas en la economía mundial. La caída de la confianza empresarial en este país a niveles considerados como próximos a recesión, unido a una publicación de unas cifras de exportaciones muy débiles en julio han llevado a la bolsa china (índice CSI 300) a perder, entre los máximos del 12 de junio y primeros de septiembre, más de un 40% . A esto se añadía la decisión del gobierno chino de flexibilizar el régimen cambiario, permitiendo una devaluación cercana al 5% del yuan. El pánico bursátil de agosto, sólo comparable en su magnitud diaria al sufrido tras la caída de Lehman Brothers, muestra hasta qué punto una potencial recesión en China (donde vive una quinta parte de la población mundial) impactaría sobre la economía global.

¿Estamos realmente ante una recesión en China?

Nuestra respuesta es negativa. Desde hace varios años el nuevo gobierno chino está embarcado en un cambio de modelo económico que pretende sustituir el tradicional crecimiento basado en la inversión para la exportación, a un modelo basado en el consumo y la inversión doméstica. Para conseguir estos objetivos, se están realizando reformas estructurales fundamentales: la liberalización de sus mercados financieros, el progresivo levantamiento de los controles de capital, la modernización y privatización de las empresas públicas, la integración de China en los grandes organismos económicos internacionales (y en particular, su pretensión de que el yuan sea divisa de reserva para el FMI) y, en el futuro, la plena convertibilidad de su divisa. Estos cambios se enmarcan en un contexto económico doméstico complicado, con una creciente presión salarial, unas cifras de crecimiento sensiblemente más bajas de las que tradicionalmente venía ofreciendo el país (por encima del 8% anual), nuevos problemas derivados del desarrollo demográfico tras el final de la política de hijo único, la subida del endeudamiento público, etc.

El nuevo gobierno es consciente de estos retos, y del impacto que este cambio de modelo económico tendrá sobre el crecimiento económico a corto plazo. Por este motivo, desde finales de 2014 está tomando medidas continuas de expansión. Primero fueron sólo medidas monetarias, con rebajas de tipos de interés y del coeficiente de reservas bancarias (en gran parte posibles gracias a la estabilización de la inflación), y desde mayo de 2015 ha incrementado dichas medidas con un agresivo programa de apoyo fiscal, enfocado principalmente en el desarrollo de infraestructuras públicas en las áreas del Oeste del país más deprimidas, lugares donde la ruptura de la burbuja inmobiliaria ha hecho una mayor mella en las finanzas locales. A juicio de los analistas de Deutsche Bank, todas estas medidas deberían permitir una recuperación de las cifras de actividad y una vuelta a la barrera de crecimiento del 7% anual.

Más preocupante es la situación de los mercados bursátiles de este país. Desde mediados de 2014, y hasta junio de 2015, asistimos a un comportamiento espectacular de la bolsa china.  Las medidas de liberalización doméstica, que permiten ampliar el abanico de activos a invertir por parte de la población, y las continuas rebajas de tipos provocaron un incremento del apetito de los ciudadanos chinos por la inversión en bolsa (sobre todo si se compara con la baja rentabilidad de los tradicionales depósitos). Como resultado, el índice CSI 300, que engloba las empresas principales de Shanghai y Shenzhen, llegó a acumular a mediados de junio subidas superiores al 177% (índice CSI 300). Mientras, la bolsa de Hong Kong acumulaba subidas mucho más moderadas (+30%).

En este punto, conviene recordar cómo funcionan los mercados de valores chinos y cuáles son los distintos tipos de acciones que cotizan en estos mercados. En primer lugar, hay que recordar que las compañías chinas pueden cotizar en distintos mercados. Dentro de China, las dos bolsas principales son las de Shanghai y Shenzhen. Una compañía registrada en China que quiera cotizar en estos mercados puede elegir hacerlo con dos tipos de acciones: las acciones tipo A y las acciones tipo B.

Las acciones A cotizan en yuanes, por lo que la mayor parte de sus tenedores son inversores domésticos (un 20% de los  mismos pequeños inversores). Los inversores extranjeros pueden acceder a este mercado desde 2002, previa obtención de una licencia garantizando su liquidez (se convierten en Inversionista Institucional Extranjero, QFII por sus siglas en inglés), pero generalmente no es un tipo de acción muy popular entre éstos, que prefieren invertir en estas compañías vía las acciones tipo B.

Las acciones B no están denominadas en yuanes sino en dólares de EEUU en la bolsa de Shanghai y en Dólares de Hong Kong en la bolsa de Shenzhen. Desde 2001 los ciudadanos chinos pueden invertir en este tipo de  acciones, pero al no estar denominadas en yuanes, son mucho menos populares.

Por último, la mayor presencia de inversores extranjeros en valores chinos se realiza vía la inversión en acciones H, que son acciones de empresas registradas en China que cotizan en la bolsa de Hong Kong, y por tanto, en dólares de Hong Kong. Al ser un mercado dominado por el inversor extranjero, generalmente institucional, la bolsa de Hong Kong no se ha visto tan sacudida ni por las subidas ni por las caídas de los últimos meses. No obstante, para los analistas de Deutsche Bank, incluso la bolsa de Hong Kong supone a día de hoy una alternativa de inversión sólo apta para inversores con una capacidad de asumir riesgo muy elevada, dado que no sólo puede verse sacudida por la volatilidad interna, sino también, al igual que el resto de los mercados emergentes, por los efectos negativos de la potencial subida de tipos de la Fed.

En resumen, los inversores este verano probablemente hayan reaccionado de forma excesiva a los miedos a una recesión en China, sobre todo si este miedo viene derivado del efecto que las caídas bursátiles pueden tener sobre el consumo doméstico (pese a la creciente popularidad de la bolsa, sólo un 6% de las familias chinas tienen acciones). Sin embargo, puede ser prematuro pensar que la bolsa china ha tocado fondo, a la vista del coste sobre el crecimiento del actual cambio de modelo económico y, sobre todo, de la persistencia de las medidas de control establecidas por el gobierno en junio con el fin de estabilizar el mercado (un 50% de las compañías están suspendidas de cotización). Es pronto por tanto para volver a este mercado.

Rosa Duce,  Economista Jefe de Deutsche Bank.

Disclaimer:

La información suministrada en este documento está basada en criterios objetivos e información fiable, quedando la opinión expresada en la fecha de emisión del análisis, sujeta a cambios experimentados por los mercados. Deutsche Bank no se responsabiliza de la toma de decisiones que se fundamenten en esta información". Fuentes: Bloomberg y elaboración propia. © Queda prohibida la reproducción, duplicación, redistribución y/o comercialización, total o parcial, de los contenidos de este sitio, ni aún citando las fuentes, salvo con consentimiento previo por escrito de Deutsche Bank S.A.E. Copyright © 2015 Deutsche Bank Sociedad Anónima Española. All rights reserved. Deutsche Bank, S.A.E.-RM Madrid,T.28100, L. 0,F.1, S.8, hoja M506294, inscripción 2, -CIF . A-08000614.

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