Los beneficios vuelan más alto
Los mercados financieros han atravesado 2026 hasta ahora con un tono generalmente positivo. Esto se ha debido en gran medida a unos beneficios empresariales muy sólidos. Se espera que el crecimiento de los beneficios continúe, con la inteligencia artificial (IA) todavía como principal motor. La atención se centra actualmente en el superciclo de inversión en IA, cuyo impacto irá mucho más allá del sector tecnológico y afectará a otras industrias y al entorno macroeconómico general. Los mercados de renta variable también se beneficiarán probablemente del mayor crecimiento de los beneficios, lo que aliviará las inquietudes sobre la concentración bursátil. El contexto macroeconómico a medio plazo también debería ser favorable para la renta variable, con un bajo riesgo de recesión y una inflación persistente.
Siguen existiendo preocupaciones en torno a la geopolítica, la política económica y cuestiones tecnológicas, incluidos los ciberataques. En este mundo reflacionista, con un fuerte crecimiento económico nominal, es probable que las rentabilidades se mantengan elevadas durante más tiempo. Esta combinación de beneficios sólidos y rentabilidades elevadas hará que la renta variable y la renta fija sigan compitiendo por la atención en las carteras de los inversores.
A nivel de cartera, la inversión en IA debería diversificarse en toda su cadena de valor, incluyendo energía, semiconductores, centros de datos y maquinaria. La IA es una tendencia secular, aunque sujeta a retrocesos ocasionales: cuando se tome una pausa, podría valorarse aumentar la inversión en sectores defensivos. En este mundo cambiante, también hay argumentos a favor de lo que llamamos «resiliencia estratégica», por ejemplo, determinados segmentos industriales, ciberseguridad e infraestructuras privadas. Los bancos globales también son interesantes, dados los tipos de interés elevados, las curvas de tipos relativamente pronunciadas y el bajo riesgo de recesión. En los mercados de bonos, mantendríamos el foco en la calidad, evitando una duración y un riesgo de crédito excesivos; también puede ser conveniente una gestión activa de la renta fija. La «ola» de inversión en IA ha llegado también a los mercados de bonos, y las rentabilidades de la deuda pública se han visto afectadas por los miedos a los niveles de endeudamiento. Sin embargo, sigue reinando la calma en los bonos de más alta calidad, aunque los emisores más débiles no se han recuperado como otros segmentos de high yield. En función de su perfil de riesgo, podría considerar el oro como una aportación valiosa a la cartera, aunque con riesgo de volatilidad a corto plazo. La debilidad del dólar se mantiene, pero limitada por el interés global en el mercado bursátil estadounidense.
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