Una llamada inesperada, una ventana emergente alarmante o un supuesto servicio de asistencia que aparece cuando usted no lo ha solicitado pueden ser el inicio de una estafa de falso soporte técnico. El objetivo es casi siempre el mismo: generar preocupación para que actúe con rapidez, sin comprobar si ese aviso o ese contacto son reales. En muchos casos, el engaño termina con la instalación de programas de acceso remoto, la entrega de datos sensibles o incluso con un perjuicio económico.
Aunque pueda parecer un problema puramente técnico, su alcance puede ir mucho más allá. Si el ciberdelincuente consigue acceder al dispositivo desde el que usted consulta su correo, utiliza su banca online o gestiona sus finanzas, el riesgo también afecta a su información personal. Los supervisores y organismos especializados insisten en no compartir claves, no facilitar datos confidenciales y no permitir accesos remotos no verificados, especialmente cuando están en juego cuentas bancarias o de inversión.
Suele seguir cuatro pasos:
Pista clave: si usted no ha solicitado ayuda y aun así le piden actuar con urgencia, instalar software o compartir datos, desconfíe siempre. Una comunicación legítima no debería empujarle a decidir bajo presión.
Marque como sospechoso si aparece alguna de estas señales:
En el entorno bancario, hay además una regla sencilla que conviene recordar: ante cualquier duda, no actúe desde el enlace, la llamada o el aviso recibido; verifique siempre a través de los canales oficiales de su entidad.
Este fraude se apoya en una técnica muy conocida: la ingeniería social. El atacante intenta influir en su comportamiento combinando tres elementos: miedo ante un problema, apariencia de legitimidad y sensación de urgencia. Cuando estos factores actúan a la vez, es más fácil que una persona acepte instrucciones que, en una situación de calma, probablemente rechazaría.
En el ámbito financiero, el efecto puede ser aún mayor si el mensaje sugiere que están en riesgo su cuenta, sus tarjetas o sus ahorros. Por eso, una de las mejores defensas sigue siendo muy simple: detenerse, no seguir instrucciones improvisadas y comprobar la situación por vías oficiales antes de hacer nada.
Siga este orden, sin interactuar más de lo necesario:
Si ya ha compartido información o ha permitido el acceso al dispositivo, actúe como si sus cuentas pudieran haberse visto comprometidas:
Consejo práctico: si el tercero llegó a controlar el dispositivo, conviene extremar la prudencia antes de volver a usarlo para operaciones sensibles. En algunos casos, puede ser recomendable una revisión técnica completa.
Estas medidas le ayudarán a reducir mucho el riesgo:
Si recibe una llamada, una alerta o una propuesta de ayuda técnica que usted no ha solicitado, deténgase, verifique y no actúe por presión. El falso soporte técnico puede adoptar distintas formas, pero suele perseguir el mismo objetivo: que usted facilite acceso, datos o dinero sin comprobar quién está al otro lado. En un entorno cada vez más digital, dedicar unos minutos a contrastar la información puede marcar la diferencia entre una falsa alarma y un problema real.
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