31 de marzo de 2022 // Educación financiera

¿Cómo utilizan el crédito los bancos centrales para aplacar la inflación?

En un escenario de creciente inflación, el Banco Central Europeo tendrá que utilizar sus herramientas de forma modular para frenar la escalada de precios pero no repercutir en exceso sobre la actividad económica.

Son muchos los que piensan todavía que la inflación (es decir, la subida de los precios) es la consecuencia directa del aumento de la demanda de una bolsa de productos. En definitiva, si vamos más al supermercado o gastamos más allí, es natural que la bolsa de la compra salga más cara que antes. Sin embargo, las cosas no suelen ser tan sencillas.

Pensemos en lo que llevamos viviendo en este último año. La bolsa de la compra se ha encarecido y es verdad que algo ha tenido que ver el incremento de la demanda. Al fin y al cabo, el crecimiento económico refleja y aumenta la prosperidad de los hogares, que consumieron más después del susto que se llevaron durante las principales olas pandémicas. El PIB español avanzó el 5% en 2021, su mayor alza en más de veinte años.

Sin embargo, los principales motores de la crecida de los precios que estamos experimentando han sido otros. Y más en concreto, la crisis global de suministro y, sobre todo, la enorme cantidad de dinero que pusieron los bancos centrales en circulación (y los estados, cuando multiplicaron el gasto público con sus planes de estímulo) para garantizar una rapidísima recuperación de la economía a los niveles de 2019. Cuando el dinero fluye en abundancia y circula a gran velocidad, entonces la financiación suele ser muy barata (los tipos de interés están bajos) y la inflación galopa con fuerza. Es a lo que se refieren los economistas cuando dicen que la inflación es un fenómeno monetario.

Los organismos que luchan en primera línea contra la crecida excesiva de los precios son los bancos centrales y lo hacen precisamente modulando la oferta monetaria, entre la que destaca el dinero en circulación. Una forma de modularla es aumentar el precio de la financiación mediante la subida de los tipos de interés. Es una forma rápida y sencilla de encarecer el precio del dinero encareciendo el precio al que se presta el dinero. Otra manera, algo más refinada, es a través del crédito.

Las entidades financieras reciben parte de su liquidez del banco central y una forma de obtenerla es pidiéndole un crédito a muy corto plazo para que éste les proporcione la liquidez que necesitan a cambio de una garantía (activos financieros muy sólidos). El banco central puede encarecer la financiación de los bancos cobrándoles un tipo de interés relativamente alto, para que los bancos se lo repercutan a sus clientes. En otras palabras, el banco central aumenta el valor del dinero encareciendo el precio al que se endeudan con él los bancos y, en último término, los hogares y las empresas.
Es menos abstracto de lo que parece. Por ejemplo, una familia o empresa tenderá a gastar, consumir e invertir más si accede o cree que puede acceder a una financiación más barata y eso, antes o después, se traducirá en unos precios más elevados. Si nos ‘regalan’ las hipotecas, lo normal es que los pisos suban y si, por el contrario, se endurecen sus requisitos, generalmente o suben menos o se estancan o pierden valor.

Esta forma de controlar la oferta monetaria a través del crédito (a través de la llamada ‘facilidad marginal de crédito’) forma parte de las dos llamadas facilidades permanentes que heredó el Banco Central Europeo del Bundesbank.

La otra facilidad permanente es la facilidad de depósito, con la que las entidades financieras dejan su dinero a cortísimo plazo en el banco central y reciben una remuneración a un tipo de interés que suele ser relativamente bajo. Y eso provocará que las entidades financieras, a su vez, les paguen menos a sus clientes por sus depósitos y que éstos perciban claramente que su dinero vale menos que antes, porque les dan menos por él. Y si vale menos, se preguntarán, ¿por qué no lo gastamos o lo invertimos? Y, si todo va bien, será una vía por la que el banco central animará, por ejemplo, la subida de los precios… porque si el gasto y la inversión aumentan, los precios deberían hacer lo mismo.

Ahora mismo el BCE se encuentra en un momento en el que necesita contener la rapidísima escalada de la inflación sin poner en peligro la recuperación económica. Y una forma de conseguirlo más liviana y delicada que elevar, por ejemplo, los tipos de interés, sería hacerlo, como ya lo ha hecho en otras ocasiones, recurriendo a sus facilidades permanentes y, en particular, a la facilidad de crédito.

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