40 minutos de
un partido en el
que nunca nadie
pierde

César Sempere. Jugador de rugby

En el rugby, cuando el partido acaba,
en realidad solo acaba de empezar.
Ahí es cuando empieza el tercer tiempo,
un espacio de diálogo donde se
fomentan todos los valores que hacen
grande a este deporte.

Cuando César Sempere empezó a jugar a rugby
no sabía todo lo que este deporte le llegaría a dar.
De niño pensaba en ganar partidos, en conseguir
ligas y trofeos. Pero en ese momento no era
consciente de todo el aprendizaje y de todas las
amistades que, con el tiempo, llegaría a ganar.

Durante todos los años en los que César ha estado
compitiendo al máximo nivel, destaca el tercer tiempo
por encima de todo. Es curioso que un momento
extradeportivo que no suma ningún punto en el
marcador sea lo más valioso de este deporte. Y lo es
tanto que, para César, es absurdo imaginar el rugby sin
un tercer tiempo después de terminar cualquier
encuentro.

Y es que, al final, el tercer tiempo tiene más que ver
con la vida que con el deporte, y quizás por eso es
tan importante en este juego. Seguramente por la
misma razón, todos los que juegan o han jugado a
rugby alguna vez entenderán la importancia de
invertir su tiempo aprendiendo y creciendo en
equipo, la importancia, y también la suerte, de haber
tenido el tercer tiempo en sus vidas.

“El tercer tiempo tiene más que
ver con la vida que con el deporte,
y quizás por eso es tan importante
en este juego.”