16 de enero de 2020

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2020: claves frente a la incertidumbre

El paisaje del año que empieza recuerda un poco a aquel cuadro de Caspar Friedrich que presentaba a un caminante frente a un inmenso mar de niebla. Hay más preguntas que respuestas y, por eso, las estrategias de inversión deberán privilegiar la flexibilidad, la prudencia y el largo plazo.

Las previsiones de Deutsche Bank para 2020, publicadas en el último CIO Insights, explican por qué la niebla es tan abundante y tan espesa. Para empezar, mientras la economía global se ralentiza, emergen las dudas sobre el impacto de las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, la negociación sobre cómo será la relación con el Reino Unido tras el Brexit, o la continuidad de Donald Trump tras las elecciones del próximo mes de noviembre. En los primeros días del año hemos visto también el inicio de nuevas tensiones geopolíticas, con Irán y EEUU como protagonistas. Por si esto fuera poco, existen fuentes de incertidumbre más estructurales como el aumento de la deuda pública, el envejecimiento de la población mundial y el repliegue de la globalización.

En un contexto así, las recetas tradicionales contra el enfriamiento económico pasarían por planes de estímulos fiscales, reformas estructurales y expansión monetaria. Sin embargo, el impacto del último plan fiscal estadounidense se está desvaneciendo y en la Eurozona la situación es tan diferente en cada país que el lanzamiento de un estímulo masivo parece muy improbable. Además, la excesiva insistencia en los planes de gasto puede hacer que algunos estados se olviden de las reformas estructurales o no las emprendan con ambición.

Deutsche Bank espera que la economía mundial se enfríe en 2020 pero no le da a la recesión más que un 30% de probabilidad. Al fin y al cabo, los banqueros centrales no solo mantendrán bajos los tipos de interés, sino que comprarán miles de millones de euros y dólares en activos. Los consumidores se muestran optimistas en muchas economías gracias a los bajos costes del crédito y los altos niveles de empleo. En los hogares estadounidenses hay otro motivo para la alegría: la solidez de su posición financiera.

Así las cosas, el crecimiento económico pasaría entre 2019 y 2020 de un 2,2% a un 1,6% en Estados Unidos y de un 1,1% a un 0,9% en la Eurozona. China seguiría frenándose desde un 6,2% hasta el 5,8% y la inflación mundial se mantendría en niveles moderados y no problemáticos: los precios avanzarían menos de un 2% en Estados Unidos, la Eurozona y Japón. De todos modos, el repliegue de la globalización o la ampliación y extensión en el tiempo de los nuevos aranceles podrían hacer que la inflación se convirtiera en una amenaza.

Una de las grandes incógnitas para el año radica en el papel que debe jugar la renta fija y, en particular, la que posee una calificación más elevada. Es el caso, por ejemplo, de la deuda soberana alemana o japonesa. Los tipos de interés ultrabajos hacen que los inversores puedan utilizarla en sus carteras pero ya no como sólida fuente de ingresos, sino como una manera de diversificar el riesgo o de mitigarlo ante grandes sorpresas negativas. De todos modos, los bonos del Tesoro estadounidense pueden convertirse en una fuente interesante de rentabilidad, aunque hay que tener en cuenta el riesgo cambiario.

¿Y qué hay de la deuda empresarial? La rentabilidad de los bonos de las empresas en los países emergentes (EM) batirá, por lo general, a la de los bonos corporativos y la deuda soberana en los países desarrollados. Habrá oportunidades en la deuda empresarial de los EM que esté denominada en dólares o en euros. Deutsche Bank recomienda sobreponderar los bonos en India, se muestra neutral en Asia (incluyendo China) y Latinoamérica en general y anima a subponderar los bonos en Brasil. En los países desarrollados, encuentra interesantes los bonos corporativos grado de inversión estadounidense y en la Eurozona, los que ocupan el segmento crossover (los bonos con calificación grado de inversión pero en los ratings más bajos).

Las previsiones de Deutsche Bank recogen la cautela necesaria en la renta variable. Las valoraciones de los activos apenas repuntarán si no es por el crecimiento de los ingresos de algunas empresas o por la reducción de las tensiones comerciales. Los dividendos sostenibles en el tiempo seguirán siendo importantes para los inversores, porque superan ampliamente la rentabilidad de los bonos soberanos en muchos países desarrollados. La ventaja de la que ha gozado hasta ahora el estilo de inversión 'growth' (valores de crecimiento) frente al 'value' (valores más defensivos) ha tocado techo.

Por último, antes de invertir en divisas, hay que tener en cuenta que el dólar seguramente ha tocado techo y que el euro seguirá bajo presión por la acción combinada de la política monetaria expansiva, la incertidumbre del Brexit (tras la salida el día 31 de enero, se inicia el periodo transitorio al menos hasta final de año) y el creciente populismo. El yen japonés será una moneda interesante, frente al yuan o la libra esterlina, para diversificar el riesgo de las carteras de divisas, mientras que el oro podría apreciarse si aumenta el déficit estadounidense.

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Disclaimer: La información suministrada en este documento está basada en criterios objetivos e información fiable, pero no constituye oferta, ni solicitud para comprar o vender productos financieros, quedando la opinión expresada en la fecha de emisión del análisis, sujeta a cambios experimentados por los mercados. Deutsche Bank no se responsabiliza de la toma de decisiones que se fundamenten en esta información. Fuentes: "CIO Insights, Perspectivas 2020" por Christian Nolting y elaboración propia.
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